En esta reciente entrevista, Gumucio reivindica ese extemporáneo credo progresista de que en Chile no solo no habría tantos inmigrantes como normalmente se dice, sino que faltarían más. Andrés Benítez asiente y ambos concuerdan en que tampoco habría un problema de seguridad; ellos, dicen, no lo ven.
No recuerdo haber visto u oído en mi vida —exceptuando los desvaríos de Gabriel Boric— intento de análisis más evidentemente alejado de la realidad y del corazón mismo de la sociedad chilena.
De Gumucio, acaso uno de los autoproclamados izquierdistas más burgueses y frívolos que probablemente la farándula criolla haya conocido, no me sorprende. De Benítez, a quien tenía por hombre inteligente, la verdad es que sí.
Supongo que el episodio nos recuerda dos realidades sempiternas: uno, el dominio cómodo de la cultura no necesariamente va acompañado de una gran capacidad de análisis político-social; dos, la elite chilena sigue viviendo en Narnia.