I’m usually reluctant to make predictions about technology, but I feel fairly confident about this one: in a couple decades there won’t be many people who can write.
Fuente: Writes and Write-Nots
Lo chistoso es que, al menos acá en Chile, ese ya es el caso y así ha sido por años.
Hace aproximadamente una década me tocó ser ayudante de un juez en una cátedra universitaria dirigida a estudiantes de tercer año de Derecho. Hago énfasis en eso: tercero año. Derecho.
Mi trabajo favorito en aquel entonces: asignar y revisar ensayos.
La situación era dramática. Unos dos alumnos sabían escribir, mientras que los demás no habían agarrado un libro desde la última vez que los habían “obligado” a hacerlo en el colegio.
Si a esto último sumamos la progresiva destrucción de las habilidades de escritura, con el avance cada vez más precipitado de las tecnologías digitales (no olvidamos que mi generación salió del colegio escriiiiibieeeendooo como pokemoooonnnn::..~~~), terminamos con un espectáculo lamentable que se traduce no solo en la degradación de la profesión (situación analogable a un ingeniero que no sabe sumar), sino en un severo problema a nivel de sociedad.
Para qué hablar del panorama que observo en la actualidad como profesor de primera y secundaria. Por lo mismo es que insto a los alumnos en asignaturas como lengua y literatura, educación ciudadana y filosofía a escribir tantos ensayos como puedan, a aprender a pensar críticamente, armar un argumento y desarrollarlo por escrito.
No daré la lata sobre cómo en Chile el 80% es analfabeto funcional, o cómo nos encontramos por debajo de cualquier otro país de la OCDE en métricas de lectoescritura. Por de pronto, para no extenderme más de la cuenta con las digresiones, solo diré dos cosas:
Uno: este problema, el de jóvenes que escriben cada vez peor, tiene ya muchos años, al menos en Chile.
Dos: efectivamente se seguirá agudizando en la medida que cada vez se exija menos en el colegio escribir, y se masifique más la utilización de redes sociales y modelos de lenguaje como Claude y ChatGPT.
Por de pronto me parece que una buena opción, al menos pedagógicamente hablando, es utilizar precisamente estos modelos de lenguaje para que les enseñe a los alumnos a corregir sus textos y aprender a escribir.
No me pierdo la ironía, pero es mejor que defender a brazo partido el uso del célebre Silabario Hispanoamericano en 2024 y terminar con una población prácticamente completa incapaz de poner por escrito sus ideas más elementales. No olvidemos que, al final del día, uno escribe como piensa y viceversa.
P.S. Por cierto, para quienes abusan de ChatGPT, sean estos periodistas queriendo publicar artículos de forma rápida y fácil (ah, periodistas… mi gremio favorito /s), o trabajadores de oficina que requieren redactar un mail, advierto: cuando no hay un humano detrás del teclado se nota. Y mucho. Usted no lo haga.